Voy a contar el caso más espantable y prodigioso que buenamente imaginarse puede, un caso que hará erizar el cabello, horripilarse las carnes, pasmar el ánimo y acobardar el corazón más intrépido, mientras dure su memoria entre los hombres y pase de generación en generación su fama con la eterna desgracia del infeliz a quien cupo una suerte tan mala y desventurada.